Marruecos, el paraíso de las dos ruedas

Marruecos es un país para disfrutar en moto, más al manillar de una máquina polivalente como la Honda Africa Twin para viajar sin límites y descubrir parajes de ensueño

Sergi Mejías » 13 de abril, 2020

Marruecos. Tan cerca y no tan lejos. La puerta de África, de un continente que invita a la aventura. Y más en moto, ya sea por carretera o por caminos polvorientos. Porque este es parte del atractivo de viajar por Marruecos en moto: sus inmensas posibilidades. No en vano es el escenario elegido por muchos moteros pasar unas vacaciones viajando. También marcas como Honda organizan viajes singulares para sus clientes como el Africa Twin Morocco Epic Tour, que este año vivirá su cuarta edición.

De una buena planificación dependerá el éxito del viaje. Diseñar la ruta, los lugares a visitar y los hoteles donde dormir forma parte del encanto de viajar en moto. El primer trámite será pasar el estrecho con el ferry y la aduana para llegar a la tierra prometida de las motos. Comprar una tarjeta SIM para el teléfono móvil y disponer de datos en Marruecos así como vigilar qué se come y qué se bebe son tres asuntos a tener en cuenta, además de llevar dinero en metálico porque no en todos los sitios se puede pagar con tarjeta.

La visita a ciudades como Marrakech o Fez es casi de cumplimiento obligado. Sobre todo esta segunda si se sigue la ruta hacia el sur para descubrir la belleza del Atlas y la tierra de contrastes que es Marruecos con localidades de lujo como Ifrane, que tiene su propia estación de esquí. Las carreteras suelen estar en buen estado auqnue deberemos prestar atención al tráfico y a la gente cuando crucemos las poblaciones.

El desierto es el escenario perfecto para los amantes del off-road
El desierto es el escenario perfecto para los amantes del off-road | Foto: Francesc Montero

Viajar al manillar de una moto maxitrail nos permitirá dejar atrás el asfalto para rodar por pistas y si se llevan neumáticos de tacos descubrir la magia de la arena y del fech-fech donde contra más rápido vas, mejor va la moto, como flotando sobre el suelo aunque al principio es un acto de fe porque sobre la arena la moto no deja de moverse. NEOMotor tuvo la ocasión de descubrir el Marruecos inhóspito probando la renovada Honda Africa Twin, un modelo que llega con una estética más atractiva, más potencia, menor peso, y mejor equipamiento en forma de más ayudas a la conducción, tanto la Africa Twin como la versión Adventure Sports, ambas disponibles con la transmisión DCT que funciona sin maneta de embrague.

El encanto de Marruecos queda reflejado en lugares como el valle del Dades y su conocida garganta, Ourzazate, el valle de Dráa y sus palmerales. Aunque igual son más conocidos los pueblos Erfoud y Merzouga con el Erg Chebbi y sus interminables dudas de telón de fondo. África engancha. Marruecos tiene una magia que quien lo prueba repite, ya sea por su cuenta o con viajes organizados con empresas como Aventur Viajes y Expediciones, y Kam Kam Dunes. Porque otra opción es volar a Errachidia y de allí llegar en taxi a Merzouga donde alquilar unas motos de enduro, buggies o quads. Aunque viajar en moto, en una maxitrail como la Honda Africa Twin siempre será una experiencia total.

Las jornadas de conducción tienen su final en idílicos campamentos
Las jornadas de conducción tienen su final en idílicos campamentos | Foto: Francesc Montero

A la hora de viajar a Marruecos y disfrutar del desierto, las localidades de Erfoud y Merzouga son el mejor campamento base. Desde allí se tiene acceso a cantidad de recorridos por pistas y caminos. En esta aventura pusimos a la Honda Africa Twin a prueba con un primer día que nos llevó del hotel Xaluca del pueblo de Erfoud por pistas a dormir a las haimas del campamento Madu Luxury en pleno desierto.

La ruta es conocida por pasar por lugares fascinantes como Gara Medouar, conocida popularmente como la ‘Cárcel de los portugueses’, escenario de películas como ‘La Guerra de las Galaxias’ y ‘La Momia’. Dormir en el desierto tiene un encanto especial, como pisar la arena nada más arrancar la moto. La segunda etapa nos llevó hasta Merzouga rodeando el Erg Chebbi para poder jugar con las dunas en este pequeño pueblo cerca de la frontera con Argelia y acabar en el Hotel Riad Madu.

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