Tipos de radares y cómo evitar multas por exceso de velocidad

Los radares fijos, móviles, de tramo, en cascada, Velolaser, y Helicópteros Pegasus, son los encargados de controlar los excesos de velocidad en nuestras carreteras

Marina Baranova » 29 de mayo, 2019

El exceso de velocidad se ha convertido en una de las principales causas de siniestralidad en España, motivo por el cual la Dirección General de Tráfico trata, año tras año, de concienciar a los conductores para que levanten el pie del acelerador. Una de las medidas más empleadas por la DGT para evitar los excesos de velocidad y velar por la seguridad de los usuarios en la carretera es el uso de los radares medidores de velocidad.

El uso de radares es una de las medidas más utilizadas por la DGT para controlar los excesos de velocidad

Cabe destacar que la detección del exceso de velocidad depende de factores distintos como la velocidad máxima permitida en la vía, el tipo de radar o la precisión del radar en sí. Desde NeoMotor consideramos que es muy importante conocer los tipos de radares que existen en las carreteras de nuestro país y las velocidades a las que saltan para evitar recibir multas indeseadas.

Radares fijos

Están ubicados en cabinas, carteles de información, postes o arquetas y se suelen situar en un punto fijo al margen de la carretera. Este tipo de radar debe estar siempre señalizado. Los radares fijos para velocidades de hasta 100 kilómetros por hora, cuentan con 5 km/h de margen, mientras que para velocidades de más de 100 km/h, los radares se calibran con un 5% de margen.

Por ejemplo, si circulamos a 80 km/h, el radar no saltará a menos que pasemos a circular a 86 km/h, ya que existe un margen de 5 km/h. Sin embargo, si sobrepasamos los 100 km/h, el radar fijo saltará a los 126 km/h, ya que aplicamos el 5% de la velocidad excedida.

Los radares fijos deben estar siempre señalizados

Radares móviles

Están situados en coches camuflados o en vehículos oficiales de la policía o la Guardia Civil. Estos dispositivos funcionan tanto si el coche en el que están instalados está en movimiento como si está parado. Los radares móviles para velocidades que no sobrepasen los 100 km/h, disponen de 7 km/h de margen, mientras que para velocidades de más de 100 km/h, se aplica el 7% de margen. Es decir, si se circula a 90 km/h, hasta los 98 km/h no saltará el radar. Sin embargo, en velocidades de más de 100 km/h, el radar móvil no saltará hasta los 128,4 km/h, al aplicar el 7% de la velocidad excedida.

Los radares móviles se colocan en coches camuflados o en vehículos oficiales de la policía o la Guardia Civil

Radares de tramo

Estos dispositivos calculan la velocidad media de un tramo de la carretera gracias a la captura de imágenes al principio y al final del mismo, por lo que son más fiables que los radares fijos. Es obligatorio durante este recorrido mantener una velocidad media similar o inferior a la establecida por las señales.

Los radares de tramo para velocidades de hasta 100 kilómetros por hora cuentan con 10 km/h de margen, mientras que para velocidades superiores a 100 km/h, se aplica el 10% de margen. Hay que tener en cuenta que los radares de tramo controlan también a los coches que circulan por debajo del 50% de la velocidad establecida, los cuales también pueden ser sancionados.

Los radares de tramo calculan la velocidad media de un tramo de la carretera

En cuanto a su funcionamiento, es muy simple. En el punto inicial del tramo hay una cámara de visión artificial infrarroja sobre cada carril, equipada con el sistema de reconocimiento de caracteres (OCR). Esta cámara capta el momento en el que el vehículo pasa por debajo, leyendo la matrícula del coche y registrando el día, hora, minuto y segundo. Acto seguido, tras recorrer el tramo vigilado y llegar al punto final, otra cámara que se encuentra interconectada con la primera, se encarga de guardar los datos del segundo punto. A continuación, un software calcula el tiempo y la velocidad media de cada coche. En caso de que la velocidad media del vehículo sea superior a la permitida, los datos se envían directamente a la DGT, donde se genera la multa.

Helicóptero Pegasus

Este dispositivo es mucho más selectivo que el resto y permite observar también el comportamiento de los conductores identificando las conductas de riesgo, como por ejemplo, no utilizar el cinturón de seguridad. Este radar está equipado con dos cámaras de vigilancia, una panorámica que facilita el seguimiento y captación de la velocidad, y otra de detalle, que gracias a un teleobjetivo permite leer la matrícula del vehículo.

Helicóptero Pegasus. DGT

El Helicóptero Pegasus puede captar imágenes desde una altura de 300 metros y a un kilómetro de distancia de su objetivo. Para velocidades de hasta 100 kilómetros por hora, este dispositivo cuenta con 10 km/h de margen, mientras que para velocidades de más de 100 km/h se aplica un 10% de margen.

Una vez se ha registrado una infracción, se envía un fotograma de la grabación al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (ESTRADA). Sin embargo, en caso de que la infracción sea un delito, el radar contactaría directamente con la patrulla de la Guardia Civil más cercana. Cabe destacar que la Dirección General de Tráfico dispone de siete unidades Helicóptero Pegasus.

Radar Velolaser

Este tipo de radar se ha incorporado recientemente en la DGT y destaca por emplear tecnología láser, por su tamaño compacto y porque es inalámbrico. Por ello, se trata de un dispositivo difícil de detectar por el conductor y fácilmente manejable y transportable por las autoridades. Este dispositivo se puede instalar en un guardarraíl, pórtico, vehículo, cabina lateral o trípode. Gracias a sus características permite controlar a los vehículos que circulan hasta 250 kilómetros por hora tanto de día como de noche, y además, es capaz de detectar la velocidad de los coches en dos carriles de circulación en uno o dos sentidos.

Radar en cascada

El radar en cascada es un nuevo tipo de radar que ha empezado a utilizar la DGT para acabar con los conductores que exceden la velocidad permitida después de pasar por un radar fijo tradicional. Consiste en colocar un radar móvil algunos metros después del radar fijo, de forma que si una vez pasado el radar fijo, debidamente señalizado, el conductor acelera pensando que el peligro de ser multado por exceso de velocidad ha remitido, se encontrará con un segundo radar móvil preparado para multarle.

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