¿Qué fue del tuning en España?

El tuning arrasó España durante la primera década del siglo. No obstante, la crisis económica y una ley enterraron este fenómeno


Àlex Soler » 22 de junio, 2020

Según Google el tuning es la “modificación del aspecto y las características técnicas de un automóvil para hacerlo exclusivo y personalizarlo”. Esta práctica llegó a España a finales de los 90 y explotó durante la primera década del presente siglo. No obstante, el fenómeno del tuning nació mucho antes, concretamente durante la década de los 50 en Estados Unidos, bajo el nombre de ‘Custom’.

Estrellas internacionales como Frank Sinatra o Elvis Presley fueron unos apasionados del tuning. Por contra, este fenómeno que enamoró a miles de jóvenes en España llegó de Alemania a finales de los 90. Fue entonces cuando muchos comercios del sector vieron un gran potencial al surgir un cliente nuevo, jóvenes de entre 19 y 25 años que buscaban productos muy peculiares, desde enormes llantas hasta equipos de música excesivamente caros.

CRECIMIENTO ECONÓMICO, INTERNET Y MAXI TUNING

El auge del tuning se pudo atribuir a distintos factores. A principios de siglo, España vivió un buen momento económico, de crecimiento y sectores como el de la construcción podía llegar a ser muy rentable para sus trabajadores. A esta causa se unieron dos grandes explosiones, la de Internet y la de los videojuegos. Por un lado, surgían portales donde los propietarios de coches modificados subían imágenes de sus flamantes bólidos y foros se llenaban de seguidores que comentaban los diseños y quedaban para concentrarse. Videojuegos como Need For Speed se encargaron de popularizar el fenómeno por la gente joven y, poco después, la saga A todo gas llegaba al cine para terminar de confirmar una moda, que algunos convirtieron en un estilo de vida.

La saga Need For Speed inspiró a muchos jóvenes
La saga Need For Speed inspiró a muchos jóvenes | Foto: EA

A España llegó, sobre todo, un estilo de modificación que algunas páginas web bautizaron como tuning barroco. Más que potenciar las prestaciones de los bólidos, como se hacía en Estados Unidos y las películas de Hollywood, la idea era crear ‘showcars’, coches que, sobre todo, modificaban su aspecto a partir de masilla por todos lados, ensanches desproporcionados, llantas enormes y pesadas sobre modelos que, a veces, apenas podían cargar con todo el peso que tenían encima. Interiores de colores llamativos, sistemas de música carísimos con una potencia descomunal y, eso sí, un buen sistema de escape que hiciera rugir al coche. El objetivo era llamar la atención.

Fue entonces cuando revistas como Maxi tuning, la más leída del país acerca del fenómeno, reposaban en la mesilla de noche de los adeptos a la moda y de los jóvenes aún sin edad para subirse a un coche. También cuando ferias como el Madrid Tuning Show and Festival acogían a más de 80.000 visitantes y cuando concentraciones se llevaban a cabo casi cada fin de semana con muchísima asistencia. Miles de talleres se especializaron en las modificaciones estéticas y se adaptaron al nuevo mercado, donde podían llegar a ganar hasta 50.000 euros en la preparación del vehículo. El tuning era un modo de vida, tener un coche, modificarlo, acudir a concentraciones e intercambiar impresiones y conocimiento sobre ello con otros usuarios. Era la edad de oro de las modificaciones en España, donde se estima que se llegaron a invertir hasta 450 millones de euros anuales.

Tuning barroco
Tuning barroco | Foto: NeoMotor

LA CRISIS, UNA LEY Y LA MUERTE DE UN FENÓMENO

Pero como todo lo que nace, algún día tenía que morir. A finales de la década, la crisis ya había azotado al mundo y España, uno de los países europeos que más lo notó, había caído en la recesión económica. El paro se disparó, sectores que antes daban muchísimo dinero ahora no eran nada rentables, tiendas cerraban y la gente tenía que apretarse el cinturón para comer. Pasaban los meses y los coches tuning eran cada vez más un espejismo en la carretera.

Cuando todo apuntaba a que el tuning iba a ser cosa de gente adinerada, las publicaciones que antes dominaban el mercado, como la mencionada Maxi tuning, terminaron desapareciendo. El fenómeno iba perdiendo adeptos y seguidores y cada vez era menos popular. Las páginas web de venta de segunda mano se llenaban de los antes flamantes bólidos a precios realmente bajos y muchos talleres tuvieron que adaptarse al modelo tradicional o morir con el tuning.

Las concentraciones de vehículos tuning eran muy frecuentes
Las concentraciones de vehículos tuning eran muy frecuentes | Foto: NeoMotor

Para terminar de accionar la guillotina que mató a la modificación de vehículos, en enero de 2011 entró en vigor el Real Decreto 866/2010, del 2 de julio, para regular la tramitación de las reformas de coches después de su matriculación definitiva en España, algo que, definitivamente mató a las siluetas de grandes dimensiones, a las llantas desproporcionadas o a los alerones llamativos. El objetivo del Real Decreto era eliminar modificaciones que pudieran comprometer la seguridad del vehículo. Sí, quien quisiera podía modificar su vehículo antes de matricularlo pero, para poder conducirlo, debía ser homologado antes de matricularse, un proceso que pasó a ser muy restrictivo. Las modificaciones admitidas eran aquellas que se podían incluir en la “homologación de tipo”, es decir, aquellas que realizan los fabricantes, algo totalmente distinto a lo que buscaban los aficionados al tuning. Fue entonces cuando el tuning llamativo moría.

MODIFICACIONES DE RENDIMIENTO

Ciertamente aquella etapa terminó pero hoy en día aún se llevan a cabo modificaciones en vehículos. Lo que algunos llaman “preparaciones racing”, que no tiene nada que ver con las modificaciones de los fabricantes y algunos talleres para mejorar las prestaciones de los vehículos, comenzaron a popularizarse. Era un tuning mucho más disimulado, con cambios en el sistema de escape y algunos componentes del motor, pegatinas de los modelos de carreras, cambios estéticos en el interior, como el volante, el cuadro de instrumentos o la palanca de cambios…

Actualmente, este tipo de personalización perdura y es mucho más económica que la anterior. Algunas modificaciones simples, como unas llantas nuevas, una suspensión más baja, un parachoques deportivo y algunas pegatinas son todo lo que ha quedado de una década donde el tuning dominó a varias generaciones y constituyeron una de las modas que más dinero ha movido en nuestro país.

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