Malos hábitos que hay que evitar al volante

Abusar del embrague, pegarse demasiado al bordillo y circular con el depósito en reserva son algunas de las manías que influyen en el estado de conservación del coche

M. B. » 2 de enero, 2019

Para mantener un vehículo en perfecto estado es fundamental revisarlo anualmente y realizar un correcto mantenimiento del mismo. No obstante, a pesar de que la mayoría de los conductores cumplen con esto, no son conscientes de que sus manías y malos hábitos durante la conducción son también sinónimo de avería e influyen en el estado de conservación del coche.

Estos malos hábitos o vicios de la conducción ponen continuamente en riesgo el buen funcionamiento del vehículo y en los casos más graves incluso pueden dejar el coche totalmente inservible. A continuación, detallaremos cuáles son los malos hábitos más comunes en los conductores, según Autingo.

  • Abusar del embrague: no hay que dejar posado el pie en el pedal de embrague nunca, ni siquiera en paradas cortas o atascos. Por este motivo los vehículos incluyen un reposapiés a la izquierda del embrague, que reduce el desgaste prematuro de éste.
  • Posar la mano en la palanca de cambios: un gran número de conductores tienen la manía de dejar la mano derecha sobre la palanca de cambios, sin embargo, este gesto daña mucho la transmisión del vehículo y además, es bastante peligroso, puesto que por obligación hay que llevar las dos manos sobre el volante. Este hábito tan negativo puede provocar holguras en la palanca de cambios o producir daños más serios en el cambio.

  • Pegarse demasiado al bordillo: este hábito puede producir daños graves en los neumáticos, la suspensión, las llantas y la dirección, causando vibraciones o perjudicando a la alineación.
  • Mover la dirección con el vehículo parado: esta acción que realizamos tantas veces a la hora de salir de un aparcamiento o cuando maniobramos para aparcar es muy perjudicial para el coche, ya que tanto la suspensión como las ruedas sufren cuando se mueve el volante con el vehículo parado. Este mal hábito de conducción provoca averías en la cremallera de dirección y en la bomba de dirección, y además desgasta los neumáticos.
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  • Circular con el depósito en reserva: los conductores que circulan habitualmente con el depósito en reserva, hacen que las impurezas del combustible se introduzcan en el sistema de inyección y en el filtro de combustible. Como consecuencia, los conductores pueden quedarse tirados en la carretera en cualquier momento y además, pueden causar daños en la bomba de combustible, provocando que el filtro de combustible no funcione de forma correcta e incremente el consumo de combustible.
  • No cumplir con el mantenimiento del coche: es fundamental cumplir con los intervalos de mantenimiento estipulados por el fabricante. De esta forma siempre tendremos el vehículo en perfectas condiciones. En caso de retrasar el mantenimiento, la mecánica puede sufrir daños, ya que el coche circula con filtros en mal estado o aceite sucio.