Bugatti Type 10: la historia del primer vehículo de Bugatti

Actualmente, el Type 10 se encuentra en una colección privada en Estados Unidos y todavía se puede conducir, aunque solo en exhibiciones públicas poco frecuentes


Marina Baranova » 6 de mayo, 2019

Ettore Bugatti tenía las ideas muy claras cuando comenzó a desarrollar en 1908 un nuevo automóvil. Para él, su primer Bugatti no solo tenía que mantenerse al día con la competencia, sino que tenía que ser el mejor en todos los sentidos. Es curioso como 110 años después, los objetivos de la marca continúan siendo los mismos.

Nacido en Milán en 1881, Ettore Bugatti estuvo algún tiempo diseñando automóviles, aunque en un principio trabajó para algunas marcas reconocidas de la época como De Dietrich o ECC Mathis. En 1907 fue cuando se unió como jefe de departamento de producción a la empresa Gasmotoren-Fabrik Deutz AG, cofundada por el inventor Nikolaus-August Otto.

Durante esa etapa, Bugatti se mudó a una villa en Colonia y comenzó a trabajar en varios proyectos propios. En 1908, con la ayuda de sus empleados, inició el diseño de un vehículo propio. Hay que tener en cuenta que como Bugatti por entonces trabajaba para Deutz, no pudo registrar su nombre como marca hasta más tarde. No obstante, se considera que el Type 10 es su primer diseño independiente, lo que supone que es el primer Bugatti que anuncia el nacimiento de la marca.

El Type 10 era un vehículo pequeño, ligero y ágil, aunque también lo suficientemente poderosos para ganar carreras. En esa época, los coches tenían motores con grandes desplazamientos, entre cuatro y doce litros, por lo que eran demasiado pesados y difíciles de conducir. Sin embargo, el Type 10 rompió con esta tradición, ya que presentaba un aspecto que lo hacía parecer un coche deportivo del futuro. Esto demuestra lo importante que era para Bugatti la estética y el diseño de sus modelos.

Bugatti Type 10

El primer modelo de Bugatti que pesaba 365 kilogramos, se terminó de fabricar en 1909 e incluía un motor de 1,2 litros y 4 cilindros con 10 caballos, que alcanzaba una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora. La potencia se transmitía del motor a las ruedas traseras a través de un embrague multiplaca y un eje de transmisión.

Este modelo obtuvo muy buenas valoraciones por parte de los expertos de la época, y el pionero aviador francés Louis Blériot le suplicó al propio Ettore Bugatti que produjera una serie del Type 10 tras probarlo y quedar fascinado con el vehículo.

A finales de 1909, Bugatti abrió su propia empresa en Molsheim y continuó desarrollando el Type 10 junto a su equipo. El renovado Type 10 pasó a denominarse Type 13 y fue con este nuevo modelo cuando se utilizó por primera vez el nombre Bugatti. El Type 13 disponía de un motor de 4 cilindros con un desplazamiento de 1.4 litros, 15 caballos de potencia y una velocidad máxima de más de 90 kilómetros por hora.

A pesar de haber renovado su primer modelo, Ettore Bugatti jamás pensó en vender su primer Type 10, de modo que incluso treinta años después de su fabricación, en 1939, continuó siendo el propietario del automóvil, que fue utilizado por su esposa Barbara Bugatti diariamente. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Bugatti trasladó su Type 10 hasta un astillero en Burdeos, y después de su muerte, en 1947, el vehículo fue abandonado cerca de Burdeos hasta que fue descubierto en un pésimo estado por un piloto de carreras francés. Posteriormente fue restaurado y vendido a un coleccionista británico, que lo volvió a vender a una colección privada en Estados Unidos, donde fue restaurado de nuevo.

Actualmente, el Type 10 todavía se encuentra en la colección privada e incluso se puede conducir, aunque tan solo en exhibiciones públicas que se realizan en contadas ocasiones. Cuando se puede ver, el estilo, el peso ligero, la velocidad y la potencia del Type 10 siguen despertando emociones en los espectadores, aunque hayan pasado 110 años desde su fabricación.

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