Prueba del BMW 116d, el acceso al segmento premium

BMW renueva el Serie 1 y lo carga de tecnología para competir el segmento de los compactos premium


Àlex Soler » 30 de diciembre, 2019

El segmento de los compactos ha conseguido sobrevivir al huracán que han resultado ser los SUV en el mercado y siguen copando buenas posiciones en las listas de más vendidos. Dentro de las marcas premium, este segmento es el escenario de una de las rivalidades más disputadas, la que protagonizan el Audi A3, el BMW Serie 1 y el Mercedes-Benz Clase A.

El Serie 1, finalista del premio ‘Car of the Year 2020‘, es la apuesta de la firma bávara para intentar superar a sus vecinas. Para ello, BMW propone un compacto de aspecto más sobrio y elegante que deportivo equipado con lo último en tecnología de conectividad y seguridad. La unidad probada, la 116d, corresponde el modelo de acceso a la gama diésel, con 116 CV de potencia y un precio que arranca en los 31.314 euros sin opciones.

Estéticamente, el nuevo Serie 1 evoluciona respecto a su predecesor a través de líneas más rectas que le confieren un carácter más robusto y le aportan algo más de sobriedad. Los grupos ópticos, los paragolpes, los riñones característicos de BMW… todo cambia. En la trasera los faros se transforman por completo y ahora son más finos y largos. Pese a todas estas novedades, la sensación es que la marca es continuista en su diseño, aunque pierde algo de deportividad en favor de un diseño más exclusivo.

En el interior el salto es mucho más notorio. Como en las últimas actualizaciones de otros vehículos de la marca, como el Serie 3 o incluso el Z4, con los que guarda un gran parecido, se introduce por primera vez un cuadro de instrumentos digital escudado, a su derecha, por una pantalla táctil para el sistema de infoentretenimiento bien integrada entre la consola central y la zona del conductor. La sensación al conducir es la de tenerlo todo al alcance y orientado hacia el conductor. Como suele ocurrir con los coches premium, destacan los buenos materiales y un cuidado especial en el acabado.

En términos prácticos, su accesibilidad es buena pese a ser algo bajo y la posición de conducción también. Los asientos son realmente cómodos y la banqueta trasera, aunque apta para tres personas, será cómoda para dos ocupantes. Los más altos tendrán algún problema de espacio en las rodillas. Su maletero, de 380 litros, no es enorme, pero suficiente para los quehaceres diarios.

Exclusividad y calidad por encima de todo

Exclusividad, buenos materiales, tecnología… Todo esto es lo que se busca al comprar un vehículo premium. Si el presupuesto no es demasiado alto, variantes de acceso como el 116d pueden aportar un poco de todas esas características a cambio de un propulsor más discreto en comparación con lo ofrecido por marcas generalistas por este precio. Por 31.314 euros, el BMW 116d monta un motor diésel de tres cilindros de 1.5 litros de 116 CV de potencia y 270 Nm de par máximo. Necesita 10,1 segundos para pasar por los 100 km/h y su velocidad máxima es de 200 km/h.

Con este motor, el BMW Serie 1 es un coche ideal para una conducción tranquila y cómoda, disfrutando de su tecnología y su trabajado habitáculo. Su sistema de infoentretenimiento es realmente fácil de usar y su cuadro de instrumentos útil a la par que atractivo. No obstante, sus tres cilindros entregan, de primeras, una aceleración contundente, que se va suavizando conforme sube la aguja de la velocidad, y es capaz de recuperar velocidades de crucero con cierta facilidad, aunque la respuesta su acelerador es algo lenta. Esto permite aventurarse incluso a conducir con un ritmo alegre o a surcar carreteras de montaña en busca de algo de acción. 

El modo ‘Sport‘, que actúa sobre la dirección y la transmisión, busca mejorar esa experiencia, aunque no agiliza la respuesta del acelerador. La transmisión, por lo general, se comporta bien, con cambios rápidos reaccionando a los deseos del conductor, pero se echan en falta levas tras el volante. Su suspensión es bastante estable, aunque filtra realmente bien los baches, y permitirá tanto la conducción suave como la deportiva.

El BMW Serie 1 es el coche perfecto si se prioriza a la marca por encima de todo. Es compacto y, por tanto, útil en ciudad, pero aunque no es excesivamente espacioso, es muy cómodo, por lo que también es capaz para viajes largos. Además ofrece un buen dinamismo. Su consumo oscila entre los 6,5 y los siete litros.

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