El sector ve en la movilidad urbana aérea el próximo gran negocio

Marcas de coches, compañías tecnológicas, firmas aeronáuticas y hasta el gobierno de Japón. Todos quieren ser los primeros en crear el taxi volador funcional para asaltar un mercado libre de competencia

Àlex Soler » 17 de enero, 2020

No son pocas las compañías automovilísticas las que se dedican al desarrollo del ‘coche volador’, esa aeronave que les permita pasar de la carretera a los cielos y crear nuevas áreas de negocio explotando el cielo de las urbes, algo que, de paso, reduciría la congestión en sus carreteras.

La mayoría de firmas, también tecnológicas como Uber o aeroespaciales como Boeing o Airbus, han abandonado el concepto de ‘coche volador’ y apuestan por una aeronave con capacidad para despegar y aterrizar de forma vertical, las conocidas como VTOL, para aprovechar el concurrido espacio de las ciudades. No obstante, otras, como PAL-V o Terrafugia sí buscan esa unión simbiótica entre el mundo del automóvil y el de la aviación. Con todo, una cosa está clara: como con los coches autónomos, el primer actor que consiga un VTOL funcional y un servicio de movilidad operativo tendrá acceso a un mercado global potencial de, según Morgan Stanley, entre 534.000 millones de euros y 2,5 billones de euros.

Toyota apuesta fuerte

De entre todos los participantes en esta carrera por el dominio del cielo, el último en pronunciarse ha sido Toyota anunciando su apuesta por la movilidad vertical y el desarrollo de un eVTOL, eléctrico, en colaboración con Joby. La firma japonesa ha invertido 394 millones en la aeronáutica para impulsar el desarrollo y la producción del Serie C de Joby.

Toyota invierte en el Joby Serie C
Toyota invierte en el Joby Serie C

Aunque da pocos detalles, Toyota anticipa que pronto se mostrará un prototipo y se anunciarán planes de producción. Asimismo, promete una aeronave de calidad, fiable y segura con un diseño que satisfaga los deseos de todos los usuarios.

Hyundai y Uber

Pese a ser Toyota la última en hablar sobre el transporte urbano aéreo, Hyundai acudió al CES de Las Vegas a principios de enero con Uber para presentar su prototipo de taxi volador, otro eVTOL capaz de despegar en vertical y de alcanzar velocidades de crucero de hasta 290 km/h.

Hyundai-Uber S-A1
Hyundai-Uber S-A1

Con una autonomía de hasta 100 kilómetros, el S-A1, así lo han bautizado, estaría pensado para ser conducido por un piloto, aunque el deseo último de ambas compañías es que sea autónomo. Cuenta con cuatro asientos y espacio para bolsas de mano y mochilas. Hyundai es la primera automovilística que se asocia con Uber. Desde la tecnológica creen que Hyundai tiene los recursos necesarios para producir el S-A1 cumpliendo con sus estándares de calidad y fiabilidad y a gran escala.

Las firmas de lujo también ven posibilidades

Tanto Aston Martin como Rolls-Royce están también inmersos en el desarrollo del taxi volador. La firma de Gaydon, con la ayuda de Rolls-Royce y la Universidad de Cranfield, está trabajando en un prototipo de lo que, describen, será “un vehículo híbrido-eléctrico para el transporte aéreo urbano e interurbano”. Mientras la universidad se ocupa de la parte técnica, Rolls-Royce contribuye con su experiencia en el desarrollo de motores de aviones. En 2018 apuntaban a 2020 como objetivo para hacer las primeras pruebas.

Prototipo de Aston Martin
Prototipo de Aston Martin

Más allá del proyecto de Aston Martin, Rolls-Royce también trabaja en su propio prototipo, al que llama EVTOL. Según sus ambiciones, será una aeronave capaz de transportar a cinco pasajeros a más de 400 km/h un máximo de 800 kilómetros. En 2018 presentó el modelo en el Farnborough International Airshow y, desde entonces, busca socios para desarrollar el servicio de movilidad que gestionaría la flota.

Prototipo de Rolls-Royce
Prototipo de Rolls-Royce

En la carrera también entró Porsche en otoño del año pasado. Según anunció, se ha aliado con Boeing y Aurora Flight Sciences para desarrollar el “vehículo premium de movilidad aérea, un eVTOL que usaría en su propio servicio de movilidad urbana. Según un estudio de la firma alemana, 2025 será el año de la movilidad aérea, con los prototipos de la mayoría de empresas listos para su producción y pruebas.

El concepto de Audi

Ligeramente alejado del concepto de taxi volador, Audi imaginó un sistema autónomo que combinara cielo y carretera según las necesidades de los usuarios. Llamado Pop.Up Next, desarrollado junto a Airbus e Italdesign, este vehículo consta de tres módulos: neumáticos, habitáculo y dron, que podrían funcionar de modo independiente.

El Pop.Up Next de Audi y Airbus
El Pop.Up Next de Audi y Airbus

En un primer momento, el usuario circularía por tierra con el habitáculo acoplado a los neumáticos hasta que encontrara un atasco o algún obstáculo. En ese momento, un dron eVTOL descendería para acoplarse con el habitáculo y despegar para sortear el problema. La plataforma de neumáticos volvería automáticamente a un centro donde recargar sus baterías o, en caso de no necesitarlo, a la situación en la que otro usuario querrá acoplarse para seguir su camino por tierra.

El asalto de las aeronáuticas

Pese a trabajar codo con codo con firmas automovilísticas en sus respectivos proyectos, Boeing y Airbus también trabajan para tener listo un prototipo de VTOL funcional. La firma estadounidense creó en 2018 NeXt, una división destinada a la creación de vehículos aéreos autónomos. Además de la asociación con Porsche, desde NeXt se trabaja en aeronaves VTOL para pasajeros y para cargas. En enero de 2019 realizó su primera prueba con un prototipo despegando y aterrizando en vertical.

Prototipo de Airbus
Prototipo de Airbus

Su rival europeo, Airbus, trabaja en el CityAirbus, un prototipo de eVTOL que alcanzaría una velocidad máxima de 120 km/h y una autonomía de apenas 15 minutos. En 2018, la compañía prometió los primeros vuelos ese mismo año tras unas pruebas muy positivas. A día de hoy, no se han realizado servicios, aunque ya se ha probado su capacidad de vuelo autónomo.

Los coches voladores

Paralelamente al resto de compañías, Terrafugia, que cuenta con Geely (Volvo, Polestar) en su lista de accionistas, lleva trabajando desde 2006 en la creación de un coche volador, apto para conducir en carretera y volar en el aire. El Terrafugia Transition, presentado en 2012 es una de sus apuestas, con capacidad para volar casi 800 kilómetros a una velocidad de crucero de 172 km/h. En carretera, es capaz de alcanzar los 110 km/h. Su primera prueba de vuelo fue en marzo del año pasado. Además, la compañía está desarrollando el TF-X, un coche volador autónomo del que se conocen pocos detalles.

PAL-V Liberty
PAL-V Liberty

Por el mismo camino avanza PAL-V con el Liberty, un híbrido entre coche y autogiro presentado en el Salón de Ginebra del año pasado y mostrado en el Automobile Barcelona. Este vehículo se propulsa mediante un motor de gasolina y es capaz de alcanzar los 160 km/h en carretera y de volar hasta 400 kilómetros. Las primeras unidades de la de la Pioneer Edition, sus primeras 90, se entregarán este año previo pago de 563.000 euros cada una. Posteriormente, sus precios arrancarán desde los 376.000 euros. Para volar, será necesario, además de que lo permita la legislación, un curso específico de 40 horas.

La ambición de Japón

Además de todas estas compañías, el gobierno japonés también quiere taxis voladores, y los quiere para los Juegos Olímpicos de Tokio de este mismo año. Para ello, ha puesto en marcha el proyecto Skydrive, financiado con 4,4 millones gracias a empresas como Uber, Boeing y Toyota, con el objetivo de crear un vehículo volador asequible y fácil de conducir que se pueda presentar en la cita olímpica y que llegue a las calles en 2023.

También »  Ginebra celebra el primer salón virtual de la historia del automóvil